Centro histórico
El tiempo no ha alterado este fragmento del centro, que ha sabido conservar a sus protagonistas y dar paso a nuevos locales que compiten por ofrecer el auténtico sabor de la ciudad.
El reloj del Ayuntamiento roza la una del mediodía y Jose Antonio, funcionario, sabe que es hora de hacer una pausa e ir a ver a su amigo Fernando en su bar, en una ceremonia exigente que se repite de forma inalterable desde hace 40 años. A pesar de la mecánica, cada tarde guarda nuevas inquietudes y el local de Fernando es el resultado de la metamorfosis que ha sufrido la calle, que en 1961 vio nacer el establecimiento de su padre, la cafetería Río.
Estaba siempre tan llena que hasta en el periódico hacían chistes. En uno recuerdo que el humorista dibujaba a un camarero preguntando a un hombre que entraba por la puerta qué quería. Había muchísima gente y el tipo le contestaba Un poco de mostrador, recuerda riendo Jose Antonio. Ahora lleva el negocio Fernandito, gracias a su constancia y a la de su padre, el bar ha permanecido hasta hoy, añade este hombre que vio nacer la cabalgata de Reyes Magos de la capital en 1981. Yo fui el primero en organizarla, añade orgulloso.
Testigo de cambios. Al igual que la Gran Vía, no grande sino larga, la calle Navas también se aleja del nombre del arquitecto que la bautizó. De la obra de Francisco Navas y de su mujer, que en 1572 fundaron un hospital en la calle San Matías, queda poco. En menos de diez años este fragmento estrecho del centro de la ciudad se ha convertido en un lugar donde la piqueta y las finanzas han ido cerrando ilustres bares (y sus ilustres personajes); hasta convertirse en el destino frecuente de los rastreadores de tapas, especialmente durante las reciente fiestas del Día de la Cruz.
Con el nombre entintado de rojo sobre las guías turísticas, la calle ha pasado a ser un escenario coral en el que los visitantes se mezclan con los protagonistas de una calle emblemática. Ya no queda nada de las bodegas 3 M, la Castillo y Clemente, junto al famoso bar Casa Luis y la Marisquería Alhambra. Algunos de los lugares añorados por los fieles a esta calle han desaparecido para dar paso a nuevos establecimientos que compiten cada día por ofrecer el auténtico sabor de Granada.
Sin embargo, Fernando defiende la tradición de la calle de Navas en el tapeo. Antes había varias bodegas, la gente solía ir al Lisboa o a la pastelería Argentina, pero nunca ha faltado el ambiente. Desde la barra, salpican varias voces que corroboran su teoría: Aquí se tapea con variedad, tienes de todo a lo largo de la calle, apuntan Daniel y José, propietarios de dos tiendas de la zona.
Para muchos granadinos, la calle Navas tiene un aroma muy concreto: el del pescado frito y los sesos preparados como sólo saben hacer en Los Diamantes. Allí Pepe pilota el proyecto que comenzó su padre en 1942 y que ahora continúan sus hijos en dos establecimientos situados a pocos metros (el segundo se encuentra en la calle Fray Luis de Granada);. La imaginación se dispara en tiempos difíciles y el padre de Pepe logró convertir su bar en un lugar de referencia gracias a los caballitos de lomo (era pan untado en aceite, sin apenas carne, pero alimentaba muchísimo cuando la gente no tenía un duro, cuenta el hostelero); y la tapa estrella: los sesos, que aún hoy son el bocado más demandado en el bar.
Pepe cuenta que heredó el negocio en 1977, junto a su mujer Encarna y se especializaron en las frituras, especialmente en el pescado. En su caso el secreto no está en la masa, sino en cambiar dos veces al día el aceite, mañana y tarde. En septiembre de 2005 abrieron su segundo episodio, Los Diamantes II, con Encarna, hija de Pepe, y Miguel, su marido. Media de Stones y una clara.
La calle Navas es un continuo bar que desbarata la línea del tiempo y alterna las cañas de espuma desbordante y los fritos con las propuestas más vanguardistas de la ciudad. Las tapas tradicionales y más imaginativas se encuentran con las de Loop Bar and Records, otra propuesta innovadora: Loop es un bar y tienda de vinilos. Loop es una tienda de vinilos y bar. Y viceversa. Creo que somos uno de los únicos en combinar los dos negocios en España, explican desde este establecimiento que nació de la idea de tres socios enamorados de las curvas del vinilo, la aguja fina del tocadiscos y conscientes de las exigencias del bolsillo. La música, sólo de primera mano y una delikatessen´ musical de pop y rock, se vende también a través de internet y cuenta con una afluencia de compradores fieles cada semana.
El bar se llena los fines de semana y tiene un ambientillo especial durante la semana, señalan desde el mismo bar. La efervescencia musical no se reduce sólo al mundo del rock. Al comienzo de la calle Navas, La Guitarrería marca un alto en la ruta de los sabores para ofrecer un espacio dedicado al arte jondo. Allí un cliente, Antonio, toda una vida detrás de la guitarra y habitual de la tienda, pregunta por el mejor sistema para retirar el polvo de las piezas que conserva en su casa.
Lugar de referencia para los especialistas, el establecimiento fue abierto por Miguel Ángel y Jesús, herederos de la tradición de su padre Manuel, dedicado durante 50 años a la construcción y reparación de guitarras. En lo alto de la tienda, cuelga una foto de la exposición del maestro en el Metropolitan Museum, durante un concierto de David Coster en el que expuso varias piezas. Maria Eugenia, desde la tienda, señala que la mayor parte de la clientela busca un servicio de confianza.
A pesar de la efervescencia constante de visitantes, ni la música ni el ruido han supuesto un problema para los vecinos de esta zona. Carmen Nestares, presidenta de la asociación de vecinos de El Realejo, confirma que los bares no sólo no son un problema, sino que mantiene vivo el casco histórico, porque cumplen las normativas de horario. Los efluvios del pasado se mezclan con las
nuevas fragancias en una calle hecha de rincones, que ha sabido triunfar sobre el reloj.
Escrito por:
STEFANIA G. CARO. (La Opinión de Granada)
Noticia extraida de: http://www.laopiniondegranada.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008050500 4 6470ranada-Calle-Navas-lugar-paladar-Granada